Hace casi 30 años, una E. Coli brote barrió los Estados Unidos, matando a cuatro niños, dejando a 187 personas con lesiones permanentes como daño renal o cerebral, e infectó a cientos más. La mayoría de las víctimas tenían menos de 10 años.

La enfermedad se relacionó con carne molida contaminada en hamburguesas de Jack in the Box e involucró una cepa particularmente peligrosa de E. coli, denominada E. coli O157:H7. El aspecto positivo de este trágico suceso fueron los cambios radicales en la regulación de los productos cárnicos. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) implementó una estrategia eficaz para mantener este patógeno fuera de los productos cárnicos. Desafortunadamente, el Servicio de Inocuidad e Inspección de Alimentos (FSIS) del USDA no ha avanzado lo suficiente en la regulación de las aves de corral.
Salmonella y Campylobacter son tipos específicos de bacterias que se encuentran en el pollo y el pavo, y representan más de 70% de enfermedades rastreadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Casi dos millones de estadounidenses enferman por este tipo de bacterias cada año, con 21% de casos de Salmonella y 66% de casos de Campylobacter atribuidos a las aves de corral.
Las reglas de seguridad avícola del FSIS no se han mantenido al día con la ciencia y la investigación en evolución en torno a las enfermedades transmitidas por los alimentos. Se establecieron estándares de referencia para los mataderos hace muchos años, pero los estándares no se aplican a las aves de corral crudas en sí. Peor aún, los estándares no se pueden hacer cumplir legalmente. Debido a esta falta de supervisión, el FSIS inspecciona y pasa de forma rutinaria los productos avícolas crudos contaminados con Salmonella.
Con nuestro conocimiento avanzado de las enfermedades transmitidas por los alimentos, los científicos del gobierno saben que la contaminación generalmente se origina en la granja, incluso antes de que los animales lleguen al matadero. Algunos productores avícolas con visión de futuro ya están implementando prácticas sanitarias mejoradas, incluida la vacunación de sus rebaños.
Sin embargo, el FSIS aún tiene que implementar un sistema regulatorio para el saneamiento de las granjas, o incluso la calidad microbiana de los animales antes de que ingresen al matadero. Estas son algunas de las muchas formas en que el programa del FSIS se queda atrás de los estándares modernos. Se deben implementar cambios para evitar otra tragedia histórica de enfermedades transmitidas por alimentos.
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