Violencia doméstica: cómo empieza y cómo se la reconoce

  • 27 de julio de 2021
  • Blog

La violencia doméstica es una epidemia mundial que afecta a todos los países, y el nuestro no es una excepción. Aunque en la mayoría de los casos los maltratadores son varones y las víctimas son mujeres, las personas que maltratan y las víctimas de violencia doméstica incluyen personas de todos los grupos demográficos: hombres, mujeres y niños de todas las razas, religiones y orientaciones sexuales. Desgraciadamente, la violencia doméstica se ha tomado en serio recién en los últimos diez o quince años. Ahora, en el año 2020, es importante entender qué es la violencia doméstica y cómo podemos reconocerla. ¿Cómo es la violencia doméstica, y resultados son las señales de alarma de una relación de maltrato?

triste

Cuando hablamos de violencia doméstica, debemos ver las acciones del perpetrador a la luz de querer controlar y el deseo de ejercer poder sobre una persona con quien está en una relación sentimental. Debemos pensar en este maltrato como una manifestación del deseo de controlar a otra persona, incluyendo cómo se viste, con quién se relaciona y otros aspectos de su vida que normalmente son privados. Por supuesto, el maltrato físico es la forma más reconocible de maltrato, pero existen otras formas que también constituyen maltrato que en ocasiones pasan desapercibidas.

El maltrato físico puede empezar con cuestiones menores, por ejemplo, una persona tomándole del brazo a otra con fuerza para hacer saber que está enojada. Tales pequeñas acciones pueden parecer inocentes o perdonables en el momento, pero muchas veces empeoran con el paso del tiempo. Algunos ejemplos de maltrato físico común son los empujones, las bofetadas, los puñetazos, los ataques con cuchilladas o trozos de cristal roto, los escupitajos, los golpes con fuerza y los tirones de pelo.

El maltrato físico puede incluir o conducir al maltrato sexual, una parte importante de la dinámica de control y maltrato. En casos extremos, tiene lugar cuando a una persona la violan, le pegan o la desnudan a la fuerza, o le dicen que es su deber tener relaciones sexuales con su maltratador. A veces la víctima sufre una violación en momentos en los que está particularmente vulnerable, por ejemplo, tras haber dado a luz o beber alcohol. Puede ocurrir cuando la degradan sexualmente, incluso mediante el uso forzado de pornografía dura. Es importante recordar que la intimidad debe ser compartida entre dos personas y no controlada por una persona contra otra.

Al parecer, las personas entienden qué es el maltrato físico, pero ¿qué pasa con otras formas de violencia doméstica?

El maltrato emocional puede parecer invisible o intangible para las personas externas, pero es tan dañino como la violencia física. A menudo tiene lugar cuando hay amenazas de maltrato físico o sexual, o implicaciones de estos. El maltratador menosprecia o critica de forma constante, acciones que empeoran cuando el maltratador siente que poder y, finalmente, cree que sus palabras están justificadas. Y, más aún, la víctima cree que están justificadas. Lo que sigue es un ciclo de maltrato: el maltratador menosprecia y la víctima cree estas palabras, que se hacen en actos de violencia física. Por último, el maltratador utiliza insultos y lenguaje despectivo para referirse a la víctima, que pasa de ser una mujer que merece respeto a una persona sin valor.

A veces, el maltratador toma el teléfono celular para leer los mensajes de texto o los correos electrónicos. Esto demuestra que quiere controlar y supervisar el uso de tecnología para aislar a la víctima y mostrar que ella no tiene una vida privada separada de él. Esto se convierte en un comportamiento aún más alarmante: nunca deja sola a su víctima. Físicamente, dentro de la casa la persigue de habitación a habitación, y cuando la víctima sale, siempre va con ella. Emocionalmente, amenaza con matar a la mujer, sus hijos y sus familiares, o con suicidarse. También controla todos los aspectos de su vida. El efecto de este maltrato es monumental: el maltratador atrapa a su víctima en una celda y, sin poner una mano sobre ella, la lastima de manera significativa.

Otra forma de maltrato que a menudo no se ve ni se reconoce es el maltrato financiero. Se trata de un tipo de violencia doméstica en que el abusador utiliza el dinero como medio para controlar a su pareja. Mediante el control del acceso de la mujer a los recursos económicos, el abusador logra que la mujer se vea forzada a elegir entre permanecer en una relación de maltrato o enfrentarse a la pobreza extrema. Un ejemplo de maltrato financiero es cuando a una persona le controlan las finanzas del hogar y no dejan tener ingresos propios que le permitan ser económicamente independientes.

A veces el abusador le dice a la víctima que tiene que justificar todas las compras y gastos, y le prohíbe comprar artículos de uso personal, incluso productos de higiene como compresas o tampones. En ocasiones, el abusador puede utilizar el argumento de la recesión económica para justificar el maltrato. Este maltrato es similar al emocional, pero algunas víctimas no lo ven como maltrato, sino como una cuestión de mal genio. En otros casos, el maltratador le confisca las tarjetas bancarias a la pareja y las cuentas bancarias conjuntas vacías. Cuando lo hace, la víctima termina completamente de él. Este es el objetivo.

Si está o cree que podría estar en una relación de maltrato, llame a la Línea Telefónica de Ayuda contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-7233 o entre aqui para obtener información y asistencia. Recuerde que ningún estado y ninguna ciudad aceptan la violencia doméstica, y que no está sola.